Tarjetas de socio para una ONG española

Agcs Guardias civiles solidarios

Tarjetas identificativas durante una intervención humanitaria

Poder identificar de manera clara y precisa a los miembros de una organización de ayuda humanitaria es fundamental durante una intervención en una región en crisis. Las tarjetas identificativas de los benévolos tienen que ser muy resistentes para evitar que se deterioren cuando son expuestas al polvo, a la humedad y al sol.

AGCS es una organización no gubernamental que forma parte de la Dirección general de la Guardia civil Española. La ONG, formada en 2014 por los miembros activos del Cuerpo, da asistencia humanitaria en países que han sufrido grandes desastres.

 

Tarjetas de socio sólidas y de plástico gracias a la impresora Badgy

En 2015, la organización se estructuró todavía más y adquirieron una impresora de tarjetas plásticas Badgy de la compañía Evolis para fabricar las tarjetas identificativas personalizadas de sus miembros.

 

“Elegimos una impresora de tarjetas de plástico ya que las tarjetas de cartón no nos parecían lo suficientemente resistentes”, explicó Jose Cabrera, presidente de la Asociación.

 

Desde que compraron la impresora se han fabricado 190 tarjetas identificativas. Muchas de ellas se personalizaron gracias al software de diseño Evolis Badge Studio que venía incluido en la solución Badgy. Las tarjetas se imprimen a color y contienen el logo de la organización y el nombre del benévolo.

 

La personalización rápida y fácil de carnés de socio

“Estamos muy satisfechos con Badgy y con el servicio técnico de Evolis. Para una ONG que imprime sus propias tarjetas de socios es muy importante tener una máquina que no falle y con un servicio postventa rápido y eficaz, ya que a menudo la creación y la expedición de nuestras tarjetas identificativas se hacen en muy poco tiempo”, dijo José Cabrera.

 

A pesar de condiciones climatológicas tan variadas como la nieve a más de 4000 metros de altura en Nepal o el alto nivel de humedad en Filipinas, las tarjetas no sufrieron deterioro alguno. “¡Están como el primer día!”, dijo José Cabrera.

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